Mitología azteca

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Mictlantecuhtli y Quetzalcóatl, dioses de la muerte y de la vida, representan el ciclo de la vida.

La mitología azteca, mexica o tenochca, es la culminación de la extensión cultural conocido como Anáhuac, siendo una de las más complejas religiones mesoamericanas que tiene rasgos culturales comunes, no obstante, las peculiaridades que diferencian entre una y otra culturas prehispánicas, especialmente entre los pueblos de lengua náhuatl, así como también entre la disparidad del tiempo y el espacio, son evidentes los diferentes aspectos esenciales en cuanto a la pretendida explicación de la existencia del mundo, del fluir del tiempo, de la vida y del creador, y de entre ellos existen semejanzas que pocas veces se habla de religiones mesoamericanas, pero sí, con frecuencia de una religión común. Los aztecas, mexicas o tenochcas se consideraban como el pueblo elegido por el sol, elegidos por los dioses, encargados de garantizar el recorrido del Sol por la bóveda celeste, alimentándolo, dando así un fuerte sentimiento reforzado por reformas religiosas sociales del destacado sacerdote Tlacaéletl, sumo pontífice bajo los gobiernos de los emperadores Itzcóatl, Moctezuma I y Axayácatl a mitad del siglo XV.

Cosmovisión

Originalmente se ha hablado de una dualidad creadora a partir de la sustancia Omeyotl/Ometéotl, masculino y femenino, del que provienen por generación todos los demás dioses, sus nombres indican esta dualidad, Ometecuhtli, que quiere decir “2. Señor” y Omecíhuatl, “2. Señora” y ambos residen en “Omeyocán”, “el lugar 2", y se representan con símbolos de fertilidad, pues son el origen de todas las generaciones. Esta creencia fundamental no es exclusiva de los aztecas, ya que estos dioses eran reconocidos en otras regiones que no estaban sometidas por el Imperio azteca, donde la cosmogonía azteca, mexica o tenochca, pertenece el 66% a las deidades consideradas masculinas y el 34% a las deidades consideradas femenino, llegando a la interrogante que, para determinar cuáles son los dioses más importantes del panteón azteca, se pueden identificar de acuerdo a 3 únicas clasificaciones, la primera, los dioses que participaron en la creación y en el control del universo, segunda, los dioses adorados con sacrificios y rituales, y tercera, los dioses que se les edificaron templos en Tenochtitlán.

  • 1) Los primeros dioses, Ometecuhtli y Omecíhuatl, la esencia masculina y femenina de la sustancia, tuvieron 4 hijos varones (Xipetótec, Tezcatlipoca, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli), agrupándose como los ‘Dioses Creadores’, ya que son los únicos dioses que heredaron el arte de la creación a partir de la sustancia. Esto quiere decir, que ellos podrían crear, moldear o transformar cualquier materia o ser viviente sin la necesidad de procrear o engendrar, de los cuales separaron el universo en vertical y horizontal, donde el supramundo (trece cielos) y el inframundo (nueve estratos) representan el universo vertical, las fuerzas superiores e inferiores que convergen influenciando a la tierra, creada a partir de un ser vivo, Cipactli, una gigantesca criatura nacida de la sustancia misma, por lo que los dioses forjaron a las parejas de dioses que controlarían las aguas (Tláloc y Chalchiuhtlicue), la tierra (Tlaltecuhtli y Tlalcíhuatl), el fuego (Xiuhtecuhtli y Xantico) y a los muertos (Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl). Asimismo, los cuerpos celestes caen al inframundo y emergen de él definidos por el universo horizontal, las cuatro direcciones hemisféricas o puntos cardinales, donde las fuerzas que emanan de ellos son sostenidas por un eje central donde convergen esas fuerzas, regidas por los mismos Dioses Creadores, Tezcatlipoca (Norte), Quetzalcóatl (Oeste), Huitzilopochtli (Sur) y Xipetótec, que dejaba su control a Tláloc (Este), donde el centro era regido por Xiuhtecuhtli, dios del fuego y señor del tiempo.
  • 2) Los rituales ceremoniales eran diversos, principalmente con los sacrificios humanos que se clasifican en tres tipos, el autosacrificio o efusiones de sangre, la guerra con sus rituales asociados, y los sacrificios agrarios, donde todo el edificio ritual se basaba en la representación antropomorfa de los dioses, como potencias naturales deificadas y representadas bajo una forma humana, donde la antropomorfización permitía aludir a los dioses bajo la forma de hombres y mujeres vestidos de los ornamentos o atavíos propios de los dioses, a la semejanza de los dioses, donde una persona humana aludía la encarnación de la deidad durante la ceremonia y era sacrificada por ahogamiento, quemazón, decapitación o extracción del corazón, y cuyos procedimientos de sacrificio se practicaban únicamente durante los 18 meses del año, a excepción de los 5 días baldíos restantes, que eran dedicados al ayuno y la abstinencia.
  • 3) El recinto sagrado de Tenochtitlán estaba rodeado por una plataforma con escalinatas que delimitaba el espacio sagrado del resto de la ciudad. Contaba con un embarcadero en la zona oriente y tres o cuatro accesos principales, de los cuales partían tres grandes calzadas, hacia el sur la calzada de Iztapalapa, al poniente la calzada de Tacuba y al norte la del Tepeyac. Cada templo estaba dedicado a una deidad en particular y tenía funciones específicas, el Templo Mayor dividido en 2 secciones, dedicado a Huitzilopochtli y Tláloc, en él se llevaban a cabos las principales fiestas religiosas, el observatorio dedicado a Quetzalcóatl, los templos laterales A y B dedicados a Tezcatlipoca, los templos rojos Sur y Norte dedicados a Xipetótec, el templo frontal der. A. dedicado a Xochiquétzal, el templo frontal der. B. dedicado a Chicomecóatl, el templo frontal izq. A. dedicado a Cihuacóatl, el templo frontal izq. B. o Coacalco dedicado a todos los dioses, el adoratorio Iztapalapa dedicado a Tonatiuh, el adoratorio Tepeyac dedicado a Xochipilli, los adoratorios custodios dedicados a Ehécatl, y el tzompantli dedicado a Mictlantecuhtli.

El concepto de teotl entre los nahuas

La palabra náhuatl “teotl”, es la idea central en la religión nahua, por lo que a partir del siglo XVI surgieron las primeras interpretaciones por parte de los cronistas españoles como Francisco Javier Clavijero, Alfredo Chavero, Francisco del Paso y Troncoso, Manuel Orozco y Berra, Diego Durán, Remí Siméon y Bernardino de Sahagún, quienes tradujeron el sentido de la palabra náhuatl “téotl” al lenguaje castellano por medio del concepto teológico de «Dios», palabra compuesta del término griego “theos”, el “shén” de los chinos, o el “kami” de los japoneses, etcétera. Posteriormente, autores post-modernos llegaron a diversas interpretaciones personales ambivalentes, siendo la más difundida por el danés Arild Hvidfeldt, quién llego a su propia conclusión de que el sentido de la palabra “teotl” podría ser similar a la idea polinesia metafísica de “mana”, una clase de fuerza impersonal o, en otros términos, una concentración de energía cósmica, incluso presente en bendiciones, oraciones, maldiciones y profecías, donde de acuerdo a la tradición, es posible que todos tengamos acceso a esa energía o poder, traducida al castellano como “magia”, de la cual puede ser transferida de una cosa a otra, pero teniendo el cuidado de no mezclar los tipos diferentes de “mana” o “magia”, ya que si un objeto tiene grandes concentraciones de “mana” puede causar accidentes graves o cambios de identidad, llegando a establecerse límites para el uso del “mana” en la religión polinesia.

Pero, sí es conveniente distinguir primero entre los dos conceptos nahuas “teotl” y “teixiptla” recopilados originalmente por los cronistas españoles que coexistieron con los antiguos nahuas, donde “teotl” significa el dios en su forma inmaterial, y en cambio, “teixiptla”, que significa su representación iconográfica o física, demostrando así, que existen dos clases de materia, una materia sólida, pesada, de la que estaba compuesto el universo, y una materia divina, ligera, imperceptible por el ser humano, de la que estaban hechos los dioses, y de esta simple forma se explicarían las capacidades de los seres sobrenaturales de transformarse o poder viajar a través del universo a voluntad, siendo la calidad de la materia divina la que les permitía adquirir la “forma humana” durante las diferentes fiestas celebradas a su honor , donde el representante humano del dios, llamado “teixiptla”, recibía una inyección de esta materia, con lo cual se convertía en un “dios temporal”, al que después se veneraba durante la celebración como se puede apreciar en los rituales aztecas durante los meses, ya que el culto de un dios en la forma humana permite inclinarse más hacia la hipótesis de que fueran los seres divinos o dioses más tangibles y cercanos al mundo físico, aunque poseyeran capacidades y poderes inalcanzables para la gente normal, y por tanto incomprensibles. También es importante subrayar que los aztecas en general podían tener varios conceptos de lo sobrenatural, según el dios o a la entidad que veneraban, como es visto en el caso de los “tlamacazqui”, quienes, representaban a los dioses, sacerdotes y conjuradores a la vez, por lo que los nahuas empleaban la palabra “teotl” para describirse, ya que los dioses correspondían no sólo con las fuerzas naturales o actividades humanas, sino que también reflejaban la división en estratos sociales y laborales, teniendo en cuenta la política unificadora del Imperio Azteca que catalizaría el sincretismo de antiguos dioses surgidos a partir de los numerosos pueblos mesoamericanos conquistados o que vivieron en contacto, por esta razón, sus creencias se asimilaban a las más recientes, donde algunos dioses se les atribuían las características de otros dioses, o bien, una misma función que podía ser desempeñada por varios dioses en diferente procedencia, dando un resultado de integración al panteón azteca.

A partir de esta reflexión sobre los dioses, se puede explicar la multiplicidad de las representaciones de estas entidades en los diferentes códices aztecas como Borgia, Fejérváry-Mayer, Chimalpopoca, Magliabechiano, Borbonicus, Ríos, Vaticanus, Laud, Cospi, Ixtlilxochitl o Telleriano-Remensis, por lo que se entiende que no se puede hablar solamente de una figura antropomórfica, sino que se cuenta con un dios con diferentes nombres, advocaciones, atavíos o funciones, un “teotl” con diferentes manifestaciones entrelazadas entre sí, donde los dioses aztecas se transforman y multiplican su personalidad para poder cumplir con todas sus acciones, de esta manera una deidad puede ser benévola o malévola a la vez, e incluso ser la madre de su propia abuela, destruir lo que se ha creado o crear lo destruido, ser una entidad dinámica o estática, omnipresente, ubicua, ambivalente, polifacética, y por lo tanto tener tantos nombres como acciones realice, y tantas características como su naturaleza lo requiera, por lo que no se debe confundir interpretaciones de extractos metafóricos al mostrar a la diosa Coatlicue como descendiente de la pareja suprema Ometecuhtli y Omecíhuatl, y ser madre de la misma al concebirla como la “madre de los dioses” o “la diosa abuela”, logrando así un acercamiento a la clasificación de los dioses y a una interpretación de su significado simbólico en la apreciación del universo con la cultura nahua-azteca.

Ometeotl/Omeyotl

Principio sustancial, elemento abstracto, caótico y dinámico, océano primigenio e ilimitado, masculino y femenino, principio dual de los grupos nahuas originarios (Tepanecas, Xochimilcas, Chalcas, Acolhuas, Tlahuicas, Tlaxcaltecas y Aztecas) del que surgieron los primeros dioses Ometecuhtli (la esencia masculina) y Omecíhuatl (la esencia femenina), y de su unión, ambos engendraron cuatro hijos (Xipetótec, Tezcatlipoca, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli) que heredaron de sus padres el arte de la creación a partir de la sustancia Omeyotl/Ometéotl, de los cuales forjaron el universo y a las cuatro parejas de dioses que controlarían las aguas (Tláloc y Chalchiuhtlicue), la tierra (Tlaltecuhtli y Tlalcíhuatl), el fuego (Xiuhtecuhtli y Xantico) y a los muertos (Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl).

El panteón

Los númenes aztecas, mexicas o tenochcas se transforman, multiplican su personalidad para poder cumplir con todas sus acciones divinas, de esta manera una deidad puede ser benévola o malévola, ser la madre de su propia abuela, destruir lo que ha procreado, ser dinámica y estática, omnipresente, ubicua, ambivalente, polifacética, y por lo tanto tener tantos nombres como acciones realice, y tantas características como su naturaleza lo requiera. Por lo que no se confunda interpretar extractos metafóricos al ver a la diosa Coatlicue como descendiente de la pareja creadora Ometecuhtli y Omecíhuatl y además como la madre de la misma al considerarla como la "madre de los dioses" o bien como "la deidad abuela". Para lograr un acercamiento a la clasificación de los dioses y a una interpretación de su significado simbólico en la apreciación que del universo tiene los pueblos mesoamericanos, principalmente bases tomadas desde las investigaciones de Francisco Javier Clavijero, Alfredo Chavero, Francisco del Paso y Troncoso, Manuel Orozco y Berra, Remí Siméon y Bernardino de Sahagún, que dependiendo de las referencias, los sufijos de las deidades nahuals son intercambiados "Lli", "Li", "Tl", "Tli", "Tlli" como también de las iniciales de las mismas "Ch", "C", "Qu", "X", "K", "Z". Así es como los númenes nahuals son principalmente mencionados entre los códices mexicas Borgia, Fejérváry-Mayer, Chimalpopoca, Magliabechiano, Borbonicus, Ríos, Vaticanus, Laud, Cospi, Ixtlilxochitl y Telleriano-Remensis.

Dioses primordiales

Nombres Significado Descripción
Ometecuhtli (Omētēcuhtli) Dos Señor Dios de la substancia
Omecíhuatl (Omēcíhuatl) Dos Señora Diosa de la substancia
Tonacatecuhtli (Tonācatēcuhtli) Señor de Nuestro Sustento Dios del sustento
Tonacacíhuatl (Tonācacíhuatl) Señora de Nuestra Sustancia Diosa del sustento

Tezcatlipocas

Los Tezcatlipocas son los dioses hacedores del universo vertical y horizontal en la Cosmogonía Náhuatl, siendo los hijos únicos de la pareja creadora Ometecuhtli y Omecíhuatl, de los cuales recibieron la habilidad de la creación de sus padres, estos dioses son los únicos que pueden crear otros a seres vivos sin procrearlos. De entre ellos se encuentran Tláloc, Chalchiuhtlicue, Mictlantecuhtli, Mictecacíhuatl, Xiuhtecuhtli y Chantico.

Nombres Significado Dominio
Tezcatlipoca (Tezcatlipōca) Yayauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Negro "Espejo Humeante" Hemisferio Norte
Xipetótec1 (Xīpetōtec) Tlatlauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Rojo "El Desollado, Nuestro Señor" Hemisferio Este
Quetzalcóatl (Quetzalcohuātl) Iztauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Blanco "Serpiente Emplumada" Hemisferio Oeste
Huitzilopochtli (Huītzilopōchtli) Xoxoauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Azul "Colibrí Zurdo" Hemisferio Sur
  1. Igualmente reconocido también como Camaxtle.
  2. Quetzalcóatl está relacionado con los dioses del viento, con la vida, con el conocimiento y con la fertilidad, es el regidor del Oeste. Quetzalcóatl también es el inventor del calendario y de los libros, se le considera como el protector de los orfebres y de los artesanos, como la estrella de la mañana, como la luz, Quetzalcóatl es el símbolo de la vida y de la resurrección con un estrecho vinculo a la muerte, Mictlantecuhtli. La deidad de la serpiente emplumada ha sido venerado por diversos grupos o pueblos durante la religión mesoamericana.
  3. Huitzilopochtli es considerado como el dios tribal y un gran genio legendario para los mexicas. Originalmente tuvo una importancia minoritaria para los nahuas pero después del surgimiento de los aztecas, el pueblo nahua reformaron su religión y pusieron a Huitzilopochtli al mismo nivel que otros dioses como Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, convirtiéndolo en su principal dios solar. Huitzilopochtli es presentado como la deidad quien guío a los aztecas durante una larga migración desde Aztlán hasta su hogar tradicional, Tenochtitlan, ahora el Valle de México.
Nombres Significado Descripción
Tláloc (Tlāloc) El Que Hace Brotar Dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos4
  1. Tláloc no es un dios creador pero es actualmente una fuerza elemental como otro dios mayor en el panteón azteca. Tláloc fue una de las principales deidades de las etnias agricultoras en el centro de México por varios siglos, hasta que las etnias del norte invadieran las regiones centrales del país trayendo con ellos los cultos astrales del sol al dios Huitzilopochtli y de los cielos con los dioses Quetzalcóatl y Tezcatlipoca.

Grupos

Patrones de la Guerra (1a) Tláloc, (1b) Xiuhtecuhtli, (2a) Mixcóatl, (2b) Xipetótec, Códice Borgia.
Patrones de los Viajeros (1a) Huehuecóyotl, (1b) Zacatzontli, (2a) Yacatecuhtli, (2b) Tlacotzontli, (3a) Tlazoltéotl, (3b) Tonatiuh, Códice Borgia.
  • Deidades de la guerra
    • Mixcóatl, dios de la cacería.
    • Xipetótec, dios de la fuerza, señor de las estaciones, de la regeneración y de los oficios, regidor del Este.
    • Tláloc, dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.
    • Xiuhtecuhtli, dios del fuego, señor del tiempo.
  • Deidades acuáticas
    • Tláloc, dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.
    • Chalchiuhtlicue, diosa del agua, señora de los lagos, de los ríos y de los mares.
    • Huixtocihuatl, diosa de la sal.
    • Tlaloque, dioses de las fuentes fluviales.
      • Nappatecuhtli (♂), dios de los juncos y de los rosales.
      • Tomiyauhtecuhtli (♂), dios de las gramíneas y de las ciperáceas.
      • Opochtli (♂), dios de la pesca.
      • Yauhtli (♂), dios de las asteráceas, rosáceas, gutíferas y de las hipericáceas.
    • Tlaloquetotontli, diosecillos de las brizas.
  • Deidades de los viajeros
    • Huehuecóyotl, dios de las artes, señor de la música y de la danza.
    • Zacatzontli, dios del camino nocturno.
    • Yacatecuhtli, dios del comercio, de los mercaderes y del intercambio, señor del transporte y del desplazamiento.
    • Tlacotzontli, dios del camino matutino.
    • Tlazoltéotl, diosa de la sexualidad, señor de las carnalidades.
    • Tonatiuh, dios Sol.

Bestiario

Cihuateteo y Macuiltonaleque, Códice Borgia.
  • Cipactli, criatura gigante mitad pez y mitad cocodrilo, que fue sacrificada para crear una tierra sólida y viviente por Tezcatlipoca y Quetzalcóatl.
  • Ahuízotl, criatura mitad coyote y mitad mono con una mano en su cola, orejas puntiagudas y cubiertos de pelaje oscuro resbaladizo como hule, sus llantos sonaban como bebé y ahogaba a todo aquel que se acercara al agua.
  • Tlemóyotl, mosquitos de fuego.
  • Amoxoaque, hombres y mujeres árbol que solían habitar en bosques como guardianes de los mismos, seres naturales que tenían la capacidad de convertir en árbol a todo aquel que haya destruido algún árbol como consecuencia.
  • Chaneque, hombres y mujeres pequeños desnudos con cuerpo deforme que carecían de la oreja izquierda y tenían los pies al revés, estos seres protegían la naturaleza, se cree que son capaces de hacer perder el tonalli al hombre, y si no se le recupera el tonalli, podría ocasionar la muerte del individuo.
  • Ixpuxtequi, criatura con forma humana con patas de ave en lugar de piernas y sin mandíbula inferior.
  • Chalchiuhtecólotl, criatura parte búho con ojos de fuego azul que advirtió a los gigantes acerca del castigo divino que los dioses.
  • Atzitzicuílotl, avecillas redondas con picos negros, largos y agudos, se dice que llegaban desde las nubes de lluvia y se arrojaban desde el cielo hacia los lagos y se transformaban en peces de colores.
  • Quatézcatl, “cabeza de espejo”, ave con plumaje azul y blanco con un espejo en la cabeza, que al mirarse en él se podía ver su porvenir, y cuando se zambullían, estas criaturas tomaban la forma de brasas resplandecientes que iluminaban las aguas bajo la oscuridad.
  • Atotolin, ave con gran cabeza, cuerpo largo y pico amarillo y extremidades cortas con manos humanas en lugar de patas, para cazarla, los hombres tenían que perseguirla durante días, pero si se cumplían 4 días y no se le atrapaba, el Atotolin miraba sus perseguidores y comenzaba a hablar para llamar al viento y las aguas se agitaban y hacia hundir las canoas de sus perseguidores, pero si lograban cazar a un Atotolin y le abrían la barriga con un punzón, se podía encontrar una piedra preciosa que auguraba un destino feliz para él cazador, o bien un carbón que auguraba su muerte.
  • Tzocuiliceque, gigantes del Primer Sol con el cabello suelto y enmarañado, toscas manos y pies, estos eran rudos, bruscos y salvajes, nada amaban, a ellos les gustaban la frialdad de las cuevas y los gritos de agonía de los animales que mataban.
  • Quinametzin, gigantes del Tercer Sol, estos eran soberbios muy dados a la embriaguez, pues supieron sacar de la planta del maguey el jugo del pulque, de sus descendientes a los que pudieron sobrevivir en las montañas tras la lluvia de fuego y el diluvio universal se destacan los siguientes:
    • Xelhua (♂), el famoso gigante que construyó la pirámide de Cholula, y además fundó Cuauquechollán, Itzocán, Epatlán, Teopantlán, Tehuacán, Cuzcatlán y Teotitlán.
    • Tenoch (♂), gigante fundador de Tenochtitlán.
    • Ulmécatl (♂), gigante fundador de Cuetlachcoapán, Tontonihuacán y Huitzilapán.
    • Mixtécatl (♂), gigante fundador de la Mixteca.
    • Xicalancatl (♂), gigante fundador de Xicallancatl.
    • Otómitl (♂), gigante fundador de Xilotépec, Tollan y Otompán.
  • Yoaltepoztli, hombre sin cabeza que tenía cortado el pescuezo como un tronco, y el pecho lo tenía abierto con el corazón a la vista.
  • Xochitónal, iguana gigante que habitaba en el río de los muertos, por lo que un Xoloitzcuintle debía ayudar al muerto a cruzarlo para seguir su trayectoria a través del inframundo para no terminar devorado o deambulando.
  • Macuiltonaleque, seres cadavéricos aberrantes de los hombres que murieron durante la guerra que no cumplieron sus años de servicio al dios Sol Tonatiuh, y que regresaban a la tierra como enviados del más allá hacia los guerreros en vida como perjurio de su pronta muerte. Se les consideraba también como las personificaciones de los excesos y del placer.
  • Cihuapipiltin o Cihuateteo, seres cadavéricos aberrantes de las mujeres que murieron al parir y que no cumplieron sus años de servicio al dios Sol Tonatiuh, y que regresaban a la tierra a robar niños y a causar transgresiones sexuales, y si eran vistas por algún adulto, estas le auguraban su muerte.
  • Omecuaime, seres fétidos y cenizos con dos cabezas y cuatro manos, que aparecieron durante el cometa Xocomexochitla bajo el gobierno del tlatoani Moctezuma II, a quienes se les cruzara en su camino en Tenochtitlán, sus cuerpos caían inertes sin vida al verlos, ya que su tonalli era robado.
  • Xiuhcóatl, serpiente de fuego que usó Huitzitón (Huitzilopochtli) como arma para defender a su madre Coatlicue, de su hermana Coyolxauhqui y sus 400 hermanos Centzon Huitznáhuac que planeaban asesinarla por deshonra.
  • Nahuales o Naguales, seres metamórficos capaces de cambiar su forma física a cualquier otra forma animal o humana.
  • Tlahuelpuchi (singular) o Tlahuelpochime (plural), seres femeninos y masculinos que se alimentaban de sangre humana, y que solían moverse a gran velocidad.
  • Tocátl, araña al servicio de Tlazoltéotl que auguraba malos presagios al hombre con sus relaciones familiares, laborales y de pareja.
  • Huehueytin, titanes formados por los dioses para levantar los trece cielos que se cayeron después del Diluvio Universal del cuarto Sol, Atonatiuh.

Referencias

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